Estamos todavía impregnados de cariño hacia Charly García tras su paso por Miami la semana del 17 de enero del 2012. Impregnados, porque no es usual ver tan de cerca un artista que ha significado tanto para muchos fans, no sólo argentinos, sino hispanos en general; aquellos que crecimos escuchando su música -el rock hecho en castellano-, y por alguien tan versado en música en general.
En un mundo globalizado donde la música más importante bajo los estándares mundiales, -está hecha en el todopoderoso inglés -, y donde las estrellas más grandes de la música tienen invadida a Latinoamérica – no por un interés turístico o cultural, sino porque allí es donde ahora está el dinero que paga más que EEUU o Europa por sus espectáculos-, es lindo ver a nuestro ídolo venir del sur a la tierra del tío Sam.
Verlo tranquilo, mimado, elocuente. Charly dio numerosas notas a medios muy importantes y fue un honor estar en la agenda de prensa que organizó su coordinador de actividades en EEUU, Pablo Galman.
La mención al tema de los artistas primermundistas yendo al Tercer Mundo no proviene de un resentimiento. Me encanta que vayan a nuestros países para el bien de la industria del espectáculo y del público que les sigue y les quiere ver. Enhorabuena que eso esté sucediendo. Mi comentario viene a que, en Latinoamérica tenemos artistas muy valiosos, versados en música, instrumentistas, compositores tan o mejor preparados que muchos del mundo anglo.
Para mi Charly García es nuestro Paul McCartney, y si me voy a pianistas, me atrevería a decir que es nuestro propio Elton John, nuestro propio Jerry Lee Lewis, Billy Joel, Ray Charles, Little Richard. Hubiera podido ser un gran concertista
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