Mikel Aitor presenta su EP cargado de nostalgía caraqueña en clave jazz

Mikel Aitor presenta su EP cargado de nostalgía caraqueña en clave jazz

Mikel Aitor nos muestra Divagancias del Este, Desde el Norte (2017), su más reciente EP. Un trabajo alejado de lo que fue Casa Austera (2017), su anterior trabajo en plan cantautor. Ahora muestra su lado instrumental y jazzístico, donde el improv se cuela como cómplice de este cuarteto de composiciones. “Representa el camino de una noche en Caracas, o al menos el Este de ésta. Caótico, elegante, improvisado, impredecible, hasta sucio e incómodo, y lleno de mentiritas”, cuenta Mikel.

Los temas fueron compuestos, ejecutados y mezclados en su totalidad por Mikel, en los estudios de la Universidad Full Sail, grabados en una toma y secuenciado en real time. “Creo que enfrascarse en un género o en un estilo, es anti-musical para mi. Eso de etiquetas es para la radio y las camisas. A mi dame siempre el que se lanza a algo diferente”, aporta Aitor.

La odisea sonora de Divagancias del Este, Desde el Norte (2017) empieza con “Luces del Hatillo (Perdido en Oripoto)”, un tema sobre lo romántico y elegantemente bohemio que tiene ese municipio. “Madrugadas de Macaracuay”, refleja el golpe de improvisación más fuerte en éste trabajo, dejando ver, precisamente, lo inesperado y la ansiedad constante de esa etapa de la noche caraqueña.

“Tráfico en la Mohedano”, es caótico, con muchos sonidos y combinación de instrumentos, que representa lo que es Chacao para el artista. “Caminos Verdes por Baruta” marca el final del EP, una pieza hecha por completo en el piano, mostrando la tranquilidad de estos senderos y la belleza que existe en algo tan simple y cotidiano pero que no es tan común para todos.

Entre sonoridades y remembrazas, el compositor exorciza sus sentimientos desde la distancia, apilando un cúmulo de sensaciones como inmigrante. “Esto parte de mi nostalgia por mi ciudad y un vacío que permanece. Fue algo que llegué a sentir cuando estaba en Caracas los últimos meses. El exhilio a veces es mental, con todo lo que pasa, es una agonía lenta y lo ves todo medio muerto en vida. Le falta amor a la ciudad y vaya que a veces, por la misma desconfianza, nos cuesta hasta darle un beso. Lo positivo de éste amorío de lejos es que no te matan, o por lo menos no te das cuenta”, dice Mikel con un sarcasmo y jocosidad típica de sus reflexiones artísticas.

Mikel Aitor se encuentra trabajando en la composición de lo que será su próximo disco, en el que supone un nuevo giro con respecto al pasado.

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