Editorial: Calle 13:  Siembra vientos y cosecharás tempestades.

Editorial: Calle 13: Siembra vientos y cosecharás tempestades.

Con estupor veo los últimos acontecimientos protagonizados por Calle 13. Una reacción infantil, impulsiva, y soberbia por parte de René Pérez, alias Residente, frente al público de un concierto en Perú al cual se presentaron tarde por estar en Venezuela en la primera cumbre de CELAC con una consigna política que nadie les pidió promulgar.

Sí, es cierto, le arrojaron un llavero en la cara. Pero como todo en la vida, el llavero es la materialización de una señal que la vida por una cadena de hechos y comportamientos anteriores.

Calle 13 es un grupo ejemplar. Tiene actualmente la gran oportunidad de representar a una nueva generación de latinos y latinas de todo el planeta, emitiendo mensajes irreverentes de inconformismo, de búsqueda de justicia, de lucha contra la pobreza y otros aspectos, que han hecho de su música lo más atractivo que haya sucedido en muchos años. No en vano recibieron un abrumador reconocimiento por parte de los premios de la Academia Latina de la Grabación: los Latin Grammy.

Coincido con René, autor de la mayoría de las letras, en que un artista que no se compromete con su realidad no merece ser llamado artista, pero su error es creer que una ideología política tan caduca, trasnochada y obsoleta como la izquierda pueda traer alguna solución a los problemas de la región, de su país, o del mundo en general. No me malinterpreten, tampoco creo la derecha, es más, no creo en la política para buscar soluciones al mundo. Creo que la política es el problema.

Pero estos muchachos, quizás con la intención de crear un mundo más justo, han caído en la trampa de generar odio, algo tan practicado por caudillos de izquierda y de derecha. Esa necesidad de estar siempre buscando las diferencias, las separaciones y las culpabilidades en otros conllevan a un mundo riesgoso, caótico, impredecible y que te puede hacer pasar malos ratos.

René: tú dices primero que no eres un artista como Shakira, que tienes tres días sin dormir, que estás representando a tu país Puerto Rico que no tiene una bandera libre. Observa todo lo que has dicho en esas afirmaciones. Tus enunciados provienen del odio, o tal vez de la envidia, o tal vez de la ignorancia. Acuérdate que uno es dueño de lo que calla y no de lo que dice. Shakira podrá ser una diva pero te juro que ha hecho más por la pobreza que tú y Puerto Rico podrá ser una colonia pero están mucho mejores condiciones que otros países. René, la vida te ha dado la oportunidad dorada de generar grandes cambios sociales porque eres inteligente, buen observador, y tienes buena voluntad.

En varias entrevistas personalmente he elogiado el interés que tanto tú como tu hermano tuvieron de salirse de su entorno natural como era la isla de Puerto Rico y la música que adoptaron en un principio, -o por accidente, diría yo –, el reggaetón, para luego emanciparse y buscar un sonido propio, producto también de sus continuos viajes al sur. Y cómo todas esas experiencias dieron como resultado incluso la realización de un documental y lo más importante: la creación de una conciencia regional de lo que es el continente, expresada en forma tan bella en ese tema que ha quedado para la historia como es “Latinoamérica”.

Pero te has dejado enceguecer por los “Fabricantes de Mentiras” como diría Charly García. Observa todo lo que ha pasado con los artistas que se han cargado políticamente hacia un lado al otro de la balanza. ¿Qué ha pasado con ellos? Han sido estigmatizados como cantantes de protesta. Han sufrido toda clase de humillación, e incluso perdieron la vida y hoy en día son sólo un recuerdo triste porque es mucho lo que hubieran podido dar si hubiera manejado su carrera de una forma más neutral.

Y no te confundas cuando digo “neutral”. Neutral no significa indiferente. Neutral significa no alinearse con políticos ni gobiernos ni recibir donaciones de ninguna especie, porque tarde o temprano te lo van a cobrar.

Calle 13, ustedes tienen algo muy valioso sus manos, están muy jóvenes. Dejen esa soberbia momentánea y la creencia de que pueden cambiar el mundo con explosivas declaraciones. Eso es sólo para los guapos de barrio y los payasos de la política. Ustedes pueden hacer algo mejor que eso.
Creen una fundación, ayuden a los pobres, pero no sembrando el odio, porque el viento es el odio y las tempestades la desolación: justo lo que sienten en este momento tras los acontecimientos del Perú.

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